No queremos que nos vendan, queremos comprar

La autora es apasionada de la Comunicación estratégica, la Mercadotecnia social, las RRPP, el emprendimiento social, la Filantropía, y el Voluntariado para causas sociales.

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A mí no me gustan las ventas,  esto no es para mí.

Eso solía decir cuando me sugerían que era buena vendedora. ¿Yo? ¡Para nada! Si me aterraba hablar con la gente, ¿vender? ¡Ni pensarlo!

Sin embargo, la vida con sus grandes regalos y aprendizajes,  me fue mostrando que no solo me gustan las ventas si no que tengo un talento extraordinario para vender que no había observado con detenimiento.

Tendría unos 8 años cuando comencé con mis pininos en las ventas. Inquieta y visionaria, siempre encontraba una oportunidad. Recuerdo que vendía dibujo calcados en una hoja para colorear, dulces en la escuela y mucho más grande a la par de mi trabajo formal, llegué a vender Avón, Amway, Zapatos Andrea, Terra,  Lencería y no sé qué tantas cosas más. He de decir que no vendía por el dinero, lo que más disfrutaba era la relación con las personas, el proceso de la venta en sí mismo, la experiencia, ese espacio mágico. Tratar con el ser humano, identificar sus necesidades, escuchar, observar, percibir, encontrar el vínculo y PUM utilizar las palabras correctas en el momento adecuado.

Ahí comencé a  abrazar y reconocer mi talento, el DON de la PALABRA.

En el camino descubrí y aprendí muchas cosas que hicieron que hoy me apasionen las ventas.

Las decisiones de compra son  mayormente emocionales. Somos entes sociales y queremos sentirnos escuchados, comprendidos. CONECTA con tu cliente.

Gracias a estudios y a la neurociencia, sabemos que el 95% de todas nuestras decisiones de compra  se toman a un nivel subconsciente y son del dominio de las emociones. La parte subjetiva y emocional de nuestro cerebro procesa más cosas en menos tiempo que la parte  racional y la parte racional justifica nuestra decisión.

Entonces, más que saturar al prospecto o cliente con los datos duros. Háblale de la experiencia, CONECTA  emocionalmente, genera EMPATÍA.

El cliente, no quiere que le vendas, ¡Quiere comprar! En otras palabras  quiere sentir que decide. Además hoy es un cliente mucho más informado y que toma como referencia las recomendaciones, las opiniones y las experiencias que otros tienen con la solución que ofreces.

Las PALABRA son PODEROSAS, Elígelas cuidadosamente y úsalas a tu favor.

Está comprobando que las palabras tienen un impacto en nosotros. Si no, qué me dicen de  los ASOMBROSOS DESCUBRIMIENTO  que hizo MASARU EMOTO y que plasma en su libro El mensaje del agua. Descubre cómo la vibración del ambiente y del humano en forma de pensamientos,  palabras, ideas y música afecta o favorece, la estructura molecular del agua.

COMO DATO  ADICIONAL: Una gran cantidad de nuestros órganos del cuerpo requieren entre  60 y 70% de agua para realizar sus funciones de manera óptima.


Lucía Hernández es apasionada de la Comunicación estratégica, la Mercadotecnia social, las RRPP, el emprendimiento social,  la Filantropía, y el Voluntariado para causas sociales.

Es directora en Lucía Hernández, soluciones que comunican

Contáctate con ella:  hola@luciahernandez.mx  | www.luciahernandez.mx

 

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